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Mostrando entradas de agosto, 2025

Las autopsias de las víctimas

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El más aterrador de los asesinatos de Jack el Destripador sin duda fue el cometido contra Mary Jane Kelly, la bella irlandesa pelirroja de 25 años, masacrada en la madrugada del 9 de noviembre de 1888 en su habitación del número 13 de la pensión Miller´s Court, en Whitechapel. Los dos médicos forenses que realizaron su necropsia fueron el Dr. Thomas Bond y el Dr. George Bagster Phillips, que examinaron el cadáver in situ en la escena del atroz crimen. Entre otros aspectos, en su reporte para elaborar la autopsia el Dr. Thomas Bond señaló: «La cara mostraba cortes en todas direcciones; el cuello se cortó hasta las vértebras; [...] los senos se extrajeron mediante incisiones cuasi circulares; [...] tórax visible a través de los cortes; abdomen extraído; [...] la parte inferior del pulmón derecho, arrancada [...]; pericardio abierto y corazón ausente». Este último comentario del Dr. Thomas Bond, dando cuenta de que el asesino había extirpado y sustraído el corazón de su víctima se mantuvo...

Camino al abismo

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La bella Mary estaba sumida en tristes pensamientos dentro de su pobre habitación. Había llegado a un extremo impensable: pedir limosna portando un cacharro en su mano para recibir las monedas que los viandantes le daban, apenados ante su lastimosa expresión. Esos eran sin duda los días más aciagos de su existencia hasta entonces, en ese camino hacia el abismo. Muy atrás había quedado su pasado de prosperidad, cuando asistía a fiestas vestida con impecables galas y luciendo su rubio peinado mientras bebía champagne en copas de fino cristal. Esa vida de lujo pagada por distinguidos amantes que se disputaban por sus servicios había desaparecido por culpa de su alcoholismo y de malas decisiones. La miseria la estaba enloqueciendo y su imaginación se desbocaba, al punto de creer ver a la muerte acechándola. Se dirigió hacia la pequeña ventana y, con expresión lánguida, se puso a observar el exterior. Estaba angustiada, avanzaba la noche del 9 de noviembre de 1888 y no tenía nada de dinero...

El caníbal de Milwaukee

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Jeffrey Lionel Dahmer es recordado en la historia criminal como "El Caníbal de Milwaukee" o "El Carnicero de Milwaukee". En ambas acepciones los alias criminales hacen referencia a su ciudad natal estadounidense donde cometió sus aberrantes tropelías y, asimismo, aluden a la característica macabra que lo distinguió: la profanación de los cadáveres de sus jóvenes presas humanas, los cuales terminaron siendo desmembrados y parcialmente canibalizadas por este psicópata. En el haber mortuorio de este moderno caníbal se cuentan diecisiete asesinatos. Su modus operandi consistía en recorrer los bares gays y atraer a su apartamento a jóvenes homosexuales -en su mayoría de color- con promesas de dinero o de tomarles fotografías eróticas. En algunas ocasiones lograba que los desprevenidos se pusieran voluntariamente esposas en sus muñecas en medio de juegos íntimos, pero en todos los casos los sorprendía agrediéndolos y estrangulándolos con sus manos o con corbatas o sogas q...

El carnicero de Kansas City

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  Robert Berdella, recordado como "El Carnicero de Kansas City", nació el 31 de enero de 1939 en una familia católica en el pueblo de Coyuhoga, Ohio, Estados Unidos. A sus dieciséis años su padre murió fulminado por un paro cardíaco. Al poco tiempo su madre pasó a convivir en concubinato con otro hombre, circunstancia que nunca fue superada por el adolescente.  A los veinte años habría sido objeto de una supuesta violación inferida por un compañero de trabajo, y a partir de entonces se iniciaría en la homosexualidad. Tiempo después, al defenderse en su proceso penal, pretextó que el resentimiento hacia su padrastro y la presunta vejación sufrida conformaron las causas de su anormalidad y justificaron las monstruosidades por él cometidas. Y es que verdaderamente perpetró inauditas monstruosidades.  Su modus operandi delictivo consistía en captar a compañeros homosexuales atrayéndolos hacia el interior de su finca sita en Kansas City -de hecho, en su casa tenía montado un b...

El regreso de Baba Yaga

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Ni sus compañeros, amigos ni tampoco vecinos sospecharon jamás de la personalidad un tanto siniestra de la mujer. Todos la recordaban como una persona cariñosa, amable, simpática, con buen corazón, aunque con unos hobbies algo lúgubres. Tamara Samsonova, de por entonces sesenta y ocho años, era una fanática de los horóscopos, la astrología y la literatura sobre magia negra. Desde tiempo atrás estaba obsesionada con las trágicas hazañas de uno de los peores asesinos en serie soviéticos, Andrei Chikatilo, el ‘Carnicero de Rostov’, condenado a muerte y ejecutado en 1994 tras perpetrar cincuenta y tres terribles homicidios. Una de sus vecinas, Marina Krivenko, se asombró del enorme interés que mostraba su conocida por un personaje tan sanguinario como Chikatilo. Y, aunque aseguró que Samsonova “Coleccionaba información de él y le gustaba comentar la forma en que él [Andrei Chikatilo] cometió sus homicidios”, no obstante la residente nunca creyó que aquella curiosa afición por los serial k...

Horror en Cleveland

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  Los crímenes del Descuartizador de Cleveland, "The Cleveland Ripper", comenzaron en el año 1934, y ese asesino jamás fue capturado. Su perfil concuerda con el de un sádico. Los periódicos también tildaron a este implacable psicópata "El loco carnicero de Kinsbury Rum", y bajo el titular "Cleveland Ripper" los diarios reprodujeron en primera plana aquellos horribles desmanes. Desde septiembre de 1934 hasta agosto de 1938 aquel monstruo asesinó a una docena de hombres y mujeres, en su mayor parte prostitutas y vagabundos. Decapitaba a las víctimas, y en seis casos la cabeza nunca fue encontrada; incluso ultimó a dos personas a la vez, desmembrando sus cuerpos. Elliot Ness, el célebre Policía vencedor del hampa de Chicago, ocupó el cargo de Director de Seguridad Pública de Cleveland desde fines del 1935, luego de alcanzar notoriedad gracias a sus brillantes triunfos contra la delincuencia organizada. En declaraciones a la prensa el jerarca consideró que el ...

El monstruo del lago

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En los sombríos bosques germanos del pantanoso lago emergía, durante las noches de luna llena, aquel monstruo. Los pocos testigos que, sin convertirse en sus víctimas, lo vieron, contaron que, aunque tenía forma humana, era un engendro del averno.  Lo describían como un ser de piel demacrada y verdosa, de largos y desgreñados cabellos, musculoso cuerpo desnudo y boca sedienta de sangre. Pero el rasgo que no podían olvidar, y que temblaban de terror al recordarlo, consistía en esos ojos malvados, de mirada gélida, que parecían focos amarillentos en la oscuridad.  Esa mirada diabólica paralizaba a sus presas, les impedía la huida dejándolas inermes frente a sus ataques. Una vez perpetrados sus crímenes volvía al pantano y se sumergía en las turbias aguas, ocultándose entre las ramas y las hojas de la arboleda que rodeaba al lago. Ningún explorador, ninguno de sus perseguidores, osaba adentrarse más allá de las orillas del pantano. Aunque iban armados con fusiles, y portaban ha...

Niña fantasma

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Los lugareños veían a esa niña merodear entre la arboleda que rodeaba al caserón abandonado. Parecía perdida, como si buscase algo oculto en la casa vacía. Cuando se le acercaban, una súbita niebla envolvía los alrededores y ella desaparecía. Transcurrían los días y, en torno a la desvencijada residencia, volvía a aparecer la infante, caminando sin rumbo fijo, extraviada. Una vez que los vecinos supieron la terrible historia sintieron escalofríos, pero callaron. No querían problemas con la justicia, no deseaban ser relacionados con el monstruo que, mediante engaño, la condujo hacia esa trampa de la cual nunca salió. Nadie hizo nada para evitar la tragedia. Aunque allí adentro yacían los restos mortales de la niña fantasma, no se dio aviso a la policía.  El 3 de junio de 1928 la humilde familia Budd creyó recibir una buena noticia. Necesitados de dinero habían puesto un aviso en el periódico solicitando un empleo para Edward, su hijo primogénito y, aquel día, un individuo de edad av...

El chivo expiatorio

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A fines de 1935 Eliot Ness, tras tres años en el gobierno federal de los Estados Unidos y luego de sus triunfos contra la delincuencia organizada, fue impuesto por el alcalde republicano Harold Burton en el cargo de Director de Seguridad de Cleveland, estado de Ohio, el cual desempeñó hasta 1942. Le aguardaba en esa ciudad una faena ardua y urgente: limpiar de corrupción a los ineficaces cuerpos policiales y de bomberos. Prestamente puso manos a la obra. Suspendió a trescientos agentes a quienes pilló aceptando sobornos de la mafia, expulsó a los más recalcitrantes y fundó la Academia de Policía de Cleveland con el propósito de infundir renovada decencia a los servidores públicos. Parecía que el joven criminólogo continuaría por su sendero de victorias y que su bien ganada fama de Cid Campeador crecería más y más. Pero unos sucesos macabros vendrían para agriarle la existencia, al tiempo que estremecían de pánico a la ciudadanía. Ocurrió que, por entonces, un tenebroso asesino en serie...

Horror en el bosque

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Auparon a la víctima encima del túmulo de sacrificio. Cuando el efecto del narcótico se diluyó, recobró la consciencia y vio el enorme puño del jefe supremo aferrando la daga. El brillante acero descendió contra la garganta, mutilando la vena yugular. Casi no hubo dolor. La larga práctica en degollar hizo que la chica muriese rápido. Instantes después, la sangre fluyó y llenó el cuenco de oro puesto al pie del altar. La sacerdotisa lo recogió y tras una reverencia a la estatua del macho cabrio, que presidía la ceremonia impía, sorbió el líquido rojo. Acto seguido, ofreció el recipiente dorado a los otros acólitos para que bebieran en honor de Satán. La primera fase del rito estaba consumada. Era hora de retirarse del improvisado templo en el bosque para ir hacia la choza, donde tenían montado el taller. Una vez en aquel reducto, el líder satánico y su lugarteniente se dieron a la tarea de desmembrar el cuerpo. De un hachazo separaron la cabeza del tronco y la introdujeron en una cesta....

Bestia al acecho

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Al reflejo de los relámpagos, bajo el nuboso cielo nocturno, sus ojos malvados semejaban dos focos que emitían luz roja resaltando aún más el pelaje negro de la bestia. Durante las noches de luna llena la fuerza de aquel monstruo llegaba a su apogeo, y salía desde los bosques para internarse entre las calles de la aldea a cazar seres humanos. Los pocos testigos que, sin convertirse en sus víctimas, lo vieron, contaron que no tenía forma humana, sino que era un engendro del averno. Lo describían como un animal enorme y de fauces sedientas de sangre. Pero el rasgo que no podían olvidar, y que los hacía temblar de terror al recordarlo, consistía en esos ojos perversos, de mirada gélida y rojas pupilas que destellaban en la oscuridad.  Esa mirada diabólica paralizaba a sus presas, les impedía la huida y las dejaba inermes frente a sus acometidas. El drama causado por esta acechante bestia ocurrió en la región de Gévaudan en Occitania (Francia), en pleno reinado de Luis XV, cuando nume...

Pesadilla

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  Susana volvió a experimentar aquel extraño sueño. Una presencia malvada acechaba abajo de su cama y, al presentirla, ella se despertaba sobresaltada. Tanto era su temor a inclinarse y mirar bajo el lecho que había quedado paralizada. Luego se veía saliendo de su cama y pasando por la sala de estar de la finca donde vivía sola, hasta arribar a la puerta de ingreso. Esta se hallaba sin la llave puesta. La chica la abría y traspasaba el umbral. Una fuerza irrefrenable la forzaba a continuar su camino. Ya se encontraba en plena calle. Era de noche. El viento agitaba la calle y ululaba feroz. Sin embargo eso no era lo peor. Sentía mucho frío. De pronto comprendía que había salido a la intemperie totalmente desnuda. No podía evitarlo, la compulsión que la embargaba era demasiado fuerte. Debía seguir adelante, tenía que llegar hasta el puente y cruzarlo, atravesar ese viejo puente con farolas en ambos costados. No sabía porqué, pero se trataba de un sueño, y los sueños poseen sus propia...

La ficción que se convirtió en realidad

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En el año 2000 se publicó el primer tomo de "Mujeres asesinas" de la autora Marisa Grinstein, obra que daría origen a una exitosa serie televisiva en Argentina y México. En aquel texto la escritora narraba eventos reales brindando el nombre y el apellido de la respectiva asesina y de los otros personajes. Pero también relataba crímenes fantasiados, identificando a cada pretensa homicida mediante un nombre falso seguido de una inicial, y hacía lo propio al referirse a su ficticia víctima. El libro incluye un presunto caso titulado "Ana. D, mujer corrosiva". La trama tiene por protagonista a una mujer que se esconde bajo la cama de su ex novio, aguarda a que se duerma y (para vengarse, dado que el hombre resolvió poner fin al vínculo amoroso) le arroja ácido sulfúrico. La víctima, el supuesto médico Martín L, queda incapacitado y la agresora recibe una leve condena. En la historia imaginada se cuenta: "...Miró a Martín, dormido con la boca abierta. Destapó la bot...

La trampa

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  La hermosa chica viajó durante todo ese día en el carruaje contratado para acudir a la casa de campo de su aristocrática empleadora, la cual se situaba en una   zona boscosa y aislada. Al arribar fue recibida por el encargado, un joven muy simpático y agradable quien, de inmediato, se dedicó a mostrarle las dependencias de la finca que ella se encargaría de asear. La joven sirvienta lucía para la ocasión su mejor vestido, una bonita casaca de color rojo que dejaba al descubierto sus brazos. No dudó en penetrar en una habitación a través del acceso entreabierto que el hombre rapado, que oficiaba como su anfitrión, le señalaba. Allí debía comenzar a realizar su trabajo doméstico. No bien dio un par de pasos dentro de aquel ambiente se vio obligada a cubrirse los ojos con una mano. El fulgor resultaba enceguecedor. –¿Qué es esto? – exclamó, súbitamente asustada. No podía advertir las decenas de velas encendidas. La descomunal fogata generada por aquellas lumbres la privaron del...