La conjura de los hombres de negro
La confusa psiquis de la desequilibrada doctora llevaba meses planeando una venganza contra sus compañeros del hospital, a quienes creía actores y actrices que fingían con intención de molestarla y humillarla, como sucedía en la película "El Show de Truman". Suponía que todos ellos formaban parte de una conspiración donde la espiaban y se reían a sus espaldas. Producto de su desquicio cerebral, estaba persuadida de que en cualquier momento vendrían los temidos hombres de negro para matarla a ella y a su familia.
Por tal disparatado motivo decidió llevar a cabo un letal ataque preventivo contra quienes consideraba que se aprestaban a agredirla. En la tarde del 2 de abril de 2003, Noelia acudió a una ferretería de Alvarado, en el distrito de Tetuán, donde compró un cuchillo de 15 centímetros de hoja. En la siguiente mañana del 3 de abril, antes de encaminarse a su trabajo, usó el filoso puñal para abrir un pequeño hueco en su bata hospitalaria, y escondió el arma blanca allí dentro.
A las 14:15 horas de esa tarde la médica acudió al control de enfermería del centro hospitalario y, creyendo que estaba hablando mal de ella, apuñaló mortalmente a su compañera, la médica Leilah El Ouaamari, de 27 años.
Acto seguido, se dirigió en busca de María Alberti, asestándole varias cuchilladas, y dejándola herida de gravedad. María y Leilah habían sido dos enfermeras que se quejaron ante sus superiores del comportamiento extraño de Noelia previo a los ataques, por lo que la agresora estaba segura de que este par de mujeres integraban la sórdida conjura en su contra. Después, se enfrentó a la enfermera Belén Alvarez quien, pese a huir, no pudo evitar resultar seriamente lesionada. Acto seguido, Noelia salió de la oficina y acuchilló a Félix Vallés, un hombre de 76 años que había acudido para visitar a su esposa, allí internada. Después se enfrentó con Jacinta Gómez de la Llave, una paciente de 77 años que hablaba con su hijo por teléfono, y también la apuñaló fatalmente. Al llegar a la unidad 43, se encontró con la nurse Cristina Tancredi, quién alertada por el revuelo que se estaba escuchando le preguntó qué era lo que sucedía. En respuesta, la perturbada le amenazó gritándole:
—¡Ahora voy a por ti!— tras lo cual también la apuñaló.
En la unidad 33 asestó una cuchillada a Carmen López, ocasionándole una herida incisa en el antebrazo derecho que requirió para su curación sutura de varios puntos. La agresión devino tan severa que esta víctima tardó ciento cincuenta días en sanar, quedó impedida de trabajar durante ese extenso lapso, y con graves secuelas.
Después de agredir a Carmen la desquiciada médica siguió deambulando por los pasillos de la clínica donde se topó de nuevo con el anciano Félix Vallés, quien estaba malherido. Convencida de que éste era el jefe de los hombres de negro, Noelia lo volvió a embestir ferozmente, con ánimo de acabar con su vida. Le infirió múltiples puñaladas en órganos vitales, tales como hipocondrio derecho y epigastrio. A pesar de la intervención quirúrgica a la cual con urgencia se lo sometió, la víctima no pudo resistir la operación, y falleció en el quirófano.
Pero la furia homicida que la invadía no se calmó tras agredir a aquel infortunado. Seguidamente, corrió rumbo a la zona de cirugía con intención de seguir matando. Allí fue reducida por un auxiliar y dos celadores, luego de un frenético forcejeo. Viendo que no tenía escapatoria, la atacante arrojó el cuchillo ensangrentado y se cruzó de brazos hasta que la Policía Nacional arribó para detenerla.]Luego de esta orgía de sangre, Noelia devino encarcelada en las enfermerías de las prisiones de Soto del Real y Alcalá - Meco hasta el inicio de su juicio penal.
A despecho de ser encontrada culpable de cometer tres homicidios y cuatro intentos de asesinato, con los agravantes de premeditación, alevosía y ensañamiento, durante su proceso también quedó probado que padecía de esquizofrenia paranoide, lo cual la eximía de los cargos penales. Por tal razón, resultó condenada a purgar veinticinco años de internamiento en el referido centro hospitalario.
Tras salir libre en el año 2017 creyó que los hombres de negro aparecían nuevamente. La conjura en su contra seguía en marcha, y Noelia no estaba dispuesta a convertirse en víctima de estos malvados. Durante un período logró controlarse, y se limitó a escapar de aquellos seres oscuros. No quería que la volviesen a ingresar a la fuerza en un hospicio psiquiátrico.
Pero en la mañana 20 de septiembre de 2021 ya no aguantó más. Salió de su residencia, en la plaza del ayuntamiento de El Molar, esgrimiendo un cuchillo en su mano diestra. Se dirigió hacia un supermercado cercano a su casa, sita en la Avenida de España. Una vez dentro del comercio, sin mediar palabra, cortó en un brazo a una cajera que trabajaba en el local, forcejeó con un cliente que estaba pagando su compra y, ya en la calle, apuñaló a la gerente del negocio, causándole abundantes laceraciones.
El 21 de noviembre de 2023, dos años después de sus agresiones en El Molar, fue declarada culpable por los dos intentos de homicidio y, en vista de su extrema peligrosidad, se la condenó a cumplir treinta y tres años de internamiento en el hospital psiquiátrico español de Fontcalent, donde permanece recluída hasta el presente.
* Texto de Gabriel Antonio Pombo.

Comentarios
Publicar un comentario