1) Para comenzar este directo dedicado a la historia de Manuel Romasanta conocido como "El hombre lobo gallego" o "El hombre lobo de Allariz" ¿Porqué se le adjudicaron estos motes? ¿Podrías decirnos quién fue este sujeto, y en especial, si era un licántropo, o sea, un humano que se convertía en hombre lobo, o si se trató de un asesino en serie?
2) Has mencionado que, según la opinión de algunos médicos, el individuo podría haber padecido de una condición llamada "Licantropía clínica". Explicanos en qué consiste dicha condición.
3) ¿Cómo resultaba la vida de este supuesto Hombre Lobo antes de perpetrar sus desmanes?
4) ¿Cuál constituyó el primer asesinato históricamente registrado que cometió este malhechor? Se rumoreó de que podría haber matado a un Alguacil en la ciudad de León. ¿Resulta cierta esa versión?
5) ¿Bajo qué circunstancias ocurrieron los homicidios por los cuales Manuel Romasanta sería finalmente condenado? Haz una reseña de sus víctimas, y de su modus operandi criminal.
6) ¿Podrías desribir los sucesos que llevaron a la captura del homicida?
7) ¿Qué peculiaridades tuvo el proceso penal contra Manuel Romasanta?
8) ¿Porqué, al ser imputado, alegó que asesinaba luego de transformarse en un hombre lobo? Danos detalles acerca de su confesión judicial.
9) ¿Cómo se desarrolló el juicio contra este reo? y en particular: ¿Cómo logró librarse de la condena a muerte?
10) ¿Qué se sabe con respecto al destino final de Manuel Romasanta?



Aunque no se le pudo achacar con total certeza, tal vez su inicial homicidio podría haberlo cometido contra un alguacil que le reclamaba una deuda en León. Cuando el cadáver del jerarca apareció Manuel Romasanta huyó, instalándose en la zona de Allariz, donde se ganó la confianza de la población con su actividad de buhonero.
Allí se ofrecía para acompañar en su viaje a mujeres y niños, a quienes engañaba aduciendo que les conseguiría trabajo y alojamiento en Santander o en otras ciudades prósperas de España; pero en realidad los robaba y asesinaba, dejando los cadáveres despedazados esparcidos en los boscosos senderos. Se sabe que a partir de 1864 comenzó a utilizar este modus operandi homicida que lo volvería tristemente célebre.
Ese año una vecina llamada Manuela, de cuarenta y siete años de edad y separada de su marido, vendió sus pobres pertenencias con el objeto de marcharse junto con su hija a la ciudad de Santander en busca de mejores oportunidades. El buhonero no solo se ofreció a guiarlas en su viaje a través de la peligrosa ruta, sino que prometió encontrarles un puesto laboral como empleadas domésticas en la casa de un sacerdote amigo.
Sin perjuicio del alguacil al cual posiblemente había matado, estas infortunadas féminas constituyeron sus primeras presas humanas oficialmente reconocidas. Luego de asesinar a madre e hija, regresó y tranquilizó a las hermanas de Manuela, a quienes les ofreció una buena ocupación junto a ella; tampoco se volvió a saber nada del paradero de estas mujeres, ni de sus menores hijos, quienes las acompañaron en el fatídico viaje donde se convertirían en las nuevas víctimas de Manuel Romasanta. El mismo fatal destino sufrieron varios miembros de otra familia, y también el joven Manuel Fernández, apodado Surtú, sobrino de Manuela.
Con el paso del tiempo, la falta de noticias sobre los desaparecidos acabó preocupando a familiares y vecinos y, a partir de enero de 1871, los rumores se dispararon. Se decía que Manuel Romasanta en sus recorridos a Portugal vendía un producto grasiento, una especie de “medicina popular”, a alto precio. No tardaron las murmuraciones en apodarle O home de unto o Sacamantecas, y surgieron las sospechas de que había eliminado a los desaparecidos y vendido su grasa corporal en el país vecino.
Además, se afirmó haberle visto viajar solo, cuando aún debería estar viajando acompañado por los desaparecidos. Pero lo más grave y acusatorio en su contra fue que amigos de las víctimas reconocieron algunas de sus prendas en una mujer de la comarca, la cual al ser interrogada admitió haberlas comprado en la taberna de Mazaira (Montederrano, Orense) a un personaje cuya descripción coincidía con la fisonomía de Manuel Romasanta. No tardaron en aparecer más prendas pertenecientes a otras de sus presas humanas, las cuales se comprobó que habían sido vendidas por el mismo individuo.
Alertado por el revuelo que se empezaba a generar, y al intuir el peligro de terminar siendo arrestado, el victimario desapareció sigilosamente de la región, tras procurarse documentación falsa.
A mediados de 1852 el licántropo se puso a trabajar en la zafra de siega de trigo en la localidad de Nombela, Toledo. Allí fue reconocido por dos vecinos de Verín (Orense), dedicados a las mismas labores zafrales, quienes le denunciaron ante la Alcaldía. Tras esta acusación se acabaría la buena fortuna del ejecutor, el cual el viernes 2 de julio de ese año fue apresado por la Guardia Civil. Lejos de negar la culpa que se le achacaba o de resistirse, confesó haber dado muerte a las personas desaparecidas, alegando que no podía evitar matar cuando se mutaba en un lobo.