La leyenda del monje sin cabeza

 

En el poblado de Jesús María al norte del estado mexicano de Jalisco cuando llegaron los primeros frailes para evangelizar a la población no fueron bien recibidos, pues la gente ya tenia sus propias costumbres, sus propias creencias, y fueron rechazados, Tan encarnizada fue la resistencia de la población originaria que incluso algunos monjes fueron asesinados, como fue el caso de un sacerdote al que le cortaron la cabeza.
Tiempo después, en esa población cuya comunidad ya había sido evangelizada, se hablaba sobre la aparición del monje sin cabeza provocando el terror entre los moradores.
Durante las frías madrugada se veía caminar por el pueblo el espíritu del fraile asesinado, cuyo cuerpo decapitado parecía flotar. De hecho así sucedía porque cuando el espectro era visto en las noches de lluvia, a la mañana siguiente no podían detectarse las huellas de sus pies sobre el lodo.
Con la finalidad de acabar con las apariciones de este espectro, los pobladores buscaron su cuerpo para darle cristiana sepultura, y lograr así que su alma descanse en paz.
El cuerpo del infortunado fraile fue hallado en la cúspide de un muro, pero el cadáver carecía de su cabeza, la cual, pese a ser intensamente buscada, nunca pudo ser descubierta.
Hasta el día de hoy corre el rumor de que el espíritu del sacerdote asesinado sigue materializándose en el poblado, para horror de los lugareños. Pero no es un fantasma agresivo, sino una presencia triste y patética. El espíritu no sabe que ha muerto, y busca en vano su cabeza desaparecida, para encontrar finamente el sosiego y la paz que, tras ser asesinado, ha perdido.
* Texto de Gabriel Antonio Pombo.

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