El misterio de la Dalia Negra
Elizabeth Short fue una hermosa joven de veintidós años conocida mundialmente como 'La Dalia Negra'. Su brutal asesinato cometido en 1947 se convirtió en uno de los crímenes sin resolver más infames y misteriosos de la historia criminal de Estados Unidos. El 15 de enero de 1947, el cuerpo de Elizabeth fue encontrado en un descampado de Leimert Park, Los Ángeles.
Una vez emprendidas las indagatorias policiales a raíz del crimen, se comprobó que la víctima era la antes referida Elizabeth Short, nacida en 1924, una bella chica que había arribado a California en pos de cumplir su sueño de ser actriz. Se supo que había llevado una vida de inestabilidad y dificultades personales, y que sus últimos días los había pasado frecuentando hoteles y bares de Los Ángeles, hasta su desaparición el 9 de enero de 1947.
El apodo de 'La Dalia Negra' surgió a raíz de que poco antes de acaecer el crimen se había estrenado la película titulada "La Dalia Azul", protagonizada por la afamada actriz Verónica Lake, cuya trama versaba sobre la desaparición y el asesinato de una joven. La similitud del caso real con la ficción impulsó la asociación por parte de la prensa.
Dado a que la difunta Elizabeth solía vestir habitualmente de negro y como su tono de piel era muy claro y su cabello negro azabache, por razones de sensacionalismo, la prensa amarillista se refirió a la occisa mediante el mote de "Dalia Negra". Se referían a ella exclusivamente a través de este apodo, incluso luego de que se hiciera público su nombre y apellido real.
El 24 de enero de 1947, el caso tomó impulso cuando el diario Los Angeles Examiner recibió un paquete enviado por el supuesto asesino. Dentro del mismo se encontraban varios objetos personales de Elizabeth Short, entre ellos, su certificado de nacimiento, una agenda, una serie de fotografías y recortes de periódicos donde se informaba sobre el deceso de su novio, el cual era un piloto que había perdido la vida en un accidente aéreo.
Los periódicos también hicieron hincapié en que la principal motivación de Elizabeth Short para mudarse a California había consistido en su ambición de convertirse en una famosa actriz de Hollywood, y que ese deseo fue alimentado desde su infancia por su fascinación con el cine y las películas que solía ver.
Sobre otros aspectos del pasado de la víctima, se informó que en 1943, tras la inesperada reaparición de su padre, Elizabeth decidió irse a vivir con él a Vallejo, California, pues consideró que esto sería una oportunidad para estar más cerca de la industria del cine. Aunque inicialmente se mudó por que extrañaba a su padre, el cual tiempo atrás había abandonado a la familia, la convivencia con este hombre se volvió difícil para la chica, lo que la llevó a buscar su propio camino en Los Ángeles a fin de intentar alcanzar sus metas personales.
Las pesquisas policiales para esclarecer este salvaje crimen se vieron entorpecidas por culpa de la prensa amarillista, que inventó detalles falsos sobre su vida, y también por la enorme cantidad de testimonios mendaces y sin fundamento. En total la policía indagó a más de veinte sospechosos, siendo los más destacados entre éstos Mark Hansen y Robert Manley. Sin embargo, ambos hombres resultaron considerados inocentes por falta de pruebas eficaces en su contra, al igual que ocurrió con otros indagados.
En cuanto a hipótesis que buscaron develar el misterio, la más mediática, y que dio lugar a una serie cinematográfica, se debió al detective Steve Hodel. En el año 1999 este ex policía comenzó a investigar a su propio padre, el fallecido médico George Hodel, tras encontrar fotos sospechosas en sus pertenencias. Steve sostuvo que su progenitor, debido a sus conocimientos quirúrgicos y conexiones con las autoridades locales resultó el autor del homicidio, y logró salir impune.
A Steve Hodel le llamó especialmente la atención la escena del crimen, con el cadáver de la víctima seccionado por la cintura, drenado de sangre y mostrando signos de tortura extrema. La extraña posición en que se hallaba el cuerpo de Elizabeth Short le recordaba a la obra surrealista titulada 'El Minotauro' del pintor André Masson, un artista que fuera amigo íntimo del doctor George Hodel. La puesta en escena del cadáver en una pose tan curiosa y tétrica indujo al hijo del doctor Hodel a creer que esas distintivas mutilaciones fueron la obra macabra de su padre, quien con ello habría pretendido que su horrible asesinato se convirtiese en una pieza de arte surrealista.
La investigación privada llevada a cabo por Steve Hodel se centró en pertenencias de su difunto padre, entre las cuales localizó la fotografía de una bonita mujer, a la cual consideró muy parecida a Elizabeth Short. A su vez, este investigador alegó haber hallado un recibo de compra de bolsas de cemento en la casa de su padre, las cuales coincidían con la marca y el tamaño de una bolsa ubicada en la escena del crimen. Argumentó que George Hodel, al ser un experto médico cirujano, poseía los conocimientos necesarios para ejecutar el alto grado de disección que presentaba el cuerpo de la occisa. También adujo que su padre residía cerca del Hotel Cecil, donde Elizabeth Short fue vista por última vez, y que el vehículo de su progenitor era del mismo modelo y color que el coche que fuera visto por varios testigos rondando en las cercanías del lugar del hallazgo.
Steve Hodel publicó sus especulaciones en un libro que se transformó en un best-seller, y a partir de esta difusión, las autoridades le permitieron tener acceso a carpetas policiales archivadas, para que así pudiese profundizar en sus pesquisas. Tras la lectura de esos archivos Steve declaró que el médico George Hodel en aquella época resultó sospechoso para la policía. Habría sido puesto bajo estrecha vigilancia, e incluso se habrían colocado micrófonos ocultos en su casa.
A partir de tales grabaciones surgían pruebas que supuestamente lo incriminaban en el homicidio. De hecho, surgiría su voz, en algunos de los diálogos grabados, y en tales conversaciones el doctor Hodel habría admitido que mantenía una relación sentimental con la Dalia Negra.
Luego de un período de tiempo en donde el caso volvió a enfriarse, en el año 2018 recobró su notoriedad tras salir a luz la versión brindada por la nieta de un informante policial. En ella se sugería que había existido una conspiración entre fiscales y policías de la época para encubrir al médico y permitirle salir impune.
No obstante, estas nuevas presuntas pistas no han sido eficaces para probar en forma fehaciente la culpabilidad de George Hodel.
Aun cuando a ese sujeto configura el sospechoso más plausible, dentro de un vasto elenco de individuos barajados como culpables, la realidad es que, pese al largo tiempo transcurrido, el homicidio de la Dalia Negra continúa siendo un enigma sin solución.
*Texto de Gabriel Antonio Pombo.

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