El mesero fantasma

—Tranquilo, tranquilo, vamos.— dijo una voz queda, al otro lado de la puerta-. —No hace falta gritar, amigo. Lo oigo perfectamente—
De un salto, Jack se puso de pie. -¿Grady? ¿Es usted? -Sí señor. Claro que sí. Parece que lo han encerrado (le respondió el mesero fantasma). 
—Déjeme salir, Grady. 
—Al parecer, mal podría haberse ocupado del asunto que comentamos, señor. Ya sabe a qué me refiero... a lo de encarrilar a su mujer y a su hijo. 
—Ellos me han encerrado aquí. ¡Quite el cerrojo, por amor de Dios! 
—¿Y permitió que lo encerraran? En la voz de Grady se traslucía una cortés sorpresa. —Vaya, vaya... Una mujer que es la mitad de fuerte que usted y un niño pequeño. En fin, no es como para pensar que tenga madera de directivo, ¿no le parece? 
Acompasadamente, en la sien derecha de Jack empezó a latir una vena.
 —Déjeme salir Grady, yo me ocuparé de ellos. 
—Lo hará señor? Lo dudo.— La cortés sorpresa había dado paso a una cortés preocupación. —Me duele decir que lo dudo. Hemos llegado, yo y los demás, a creer realmente que usted no se toma todo esto muy a pecho. Y que no tiene las... las agallas necesarias. 
—¡Sí que las tengo!— exclamó Jack. —¡Las tengo! 
—¿Y nos traerá a su hijo? 
—¡Sí, ¡Sí! Haré lo que tenga que hacer. ¡Usted déjeme salir!
 —¿Me da su palabra señor Torrance?— insistió Grady. 
—Mi palabra, mi promesa, mi voto sagrado, lo que quiera, demonios. Si... 
Se produjo un chasquido al correrse el cerrojo. Lentamente la puerta se entreabrió. Jack dejó de hablar, de respirar. Por un momento tuvo la sensación de que la muerte misma estaba al otro lado de esa puerta. *Fragmento de «El resplandor» de Stephen King. 
*Nota: En este posteo se transcribe un fragmento de la novela de Stephen King «El resplandor», llevada al cine en 1980 por Stanley Kubrick. La escena reproducida resulta clave en la trama porque la gran duda radica en si las visiones espectrales que afectan a Jack Torrance eran causadas por su locura y alcoholismo extremo, o si en verdad el hotel estaba habitado por fantasmas. Como en la obra se describe que el espectro de Grady el mesero fantasma (que se había suicidado en aquel siniestro hotel tras asesinar a su esposa e hijas), es quien abre la puerta de donde Jack estaba encerrado, este hecho parecería respaldar que los fantasmas eran reales y no imaginarios. 
* Texto de Gabriel Antonio Pombo.

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