El bello caníbal

Jeffrey Lionel Dahmer es recordado en la historia criminal como "El Canibal de Milwaukee" o "El Carnicero de Milwaukee". También se lo motejó por cierta prensa como "El bello caníbal de Milwaukee" en referencia a su apuesta y atractiva presencia física. 
En todas las antes mencionadas acepciones los nick name criminales hacen referencia a su ciudad natal estadounidense donde cometió sus aberrrantes tropelías y, asimismo, aluden a la carácterística macabra que lo distinguió: la profanación de los cadáveres de sus jóvenes presas humanas, los cuales terminaron siendo desmembrados y parcialmente canibalizadas por este psicópata. 
En el haber mortuorio de este moderno canibal se cuentan diecisiete asesinatos. Su modus operandi homicida consistía en recorrer los bares gays y atraer a su apartamento a jóvenes homosexuales -en su mayoría de color- con promesas de dinero o de tomarles fotografías eróticas. 
En algunas ocasiones lograba que los desprevenidos se pusieran voluntariamente esposas en sus muñecas en medio de juegos íntimos, pero en todos los casos los sorprendía agrediéndolos y estrangulándolos con sus manos o con corbatas o sogas que empleaba a tal fin. Una vez puesta la presa humana en estado de indefensión la ultimaba para luego cometer actos necrófilos.
 A partir de la cuarta víctima -un chico hispano de apellido Guerrero- comenzó a añadir otro ingrediente terrible a su acción letal: la disección de los cuerpos de sus víctimas y su posterior consumo. 
Cuando la policía lo capturó en su domicilio en el año 1991, tras una denuncia anónima, fueron hallados trozos de carne humana enfriándose en su refrigerador. También se localizaron varias espantosas fotografías tomadas por Jeffrey Dahmer a los restos humanos que iba desmembrando. 
El asesino en serie se regodeaba recordando cada paso del proceso de canibalización al cual sometía a sus víctimas. Todo ésto formaba parte de un sórdido ritual que le producía satisfacción sexual y alimentaba sus sádicas fantasías. 
Luego de un espectacular proceso penal que concitó la atención de la prensa nacional y extranjera, y que convocó a numerosos criminólogos, el reo resultó condenado a cadena perpetua en sentencia pronunciada a términos del año 1991. 
Sin embargo Jeffrey Dahmer no llegó a permanecer siquiera cuatro años preso pues en el año 1994 un recluso afroamericano, también homicida y con desórdenes mentales, llamado Chistopher Scarver, le destrozó el craneo aporreándolo con una mancuerna de hierro en el patio de la prisión. En ese confuso episodio resultó igualmente asesinado otro presidiario. 
* Texto de Gabriel Antonio Pombo

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