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Mostrando entradas de enero, 2026

Crimen sin castigo

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  El 13 de febrero de 1891, Benjamin Leeson acudió presuroso en respuesta ante los insistentes silbidos de auxilio. Aquella madrugada un frío glacial azotaba la ciudad de  Londres , y en las calles desiertas la niebla le ganaba espacio a la lánguida luz de las farolas a gas. La ronda del custodio iba desde de la Casa de la Moneda hacia el barrio de Swallow Gardens ; esta zona circundaba un arco del puente en torno al cual discurría un ferrocarril, y abarcaba las calles Royal Mint y Chambers . En Swallow fue donde Leeson se encontró con el responsable de los estridentes llamados, el joven agente de la policía metropolitana Ernest Thompson, junto a dos vigilantes nocturnos. – ¿Qué sucede? –interrogó Leeson. – Han matado a otra mujer –repuso Thompson, y tras hacer una pausa para tomar aliento exclamó.  – ¡Ha sido Jack el Destripador!   Thompson era un agente bisoño que apenas llevaba seis meses revistando en el cuerpo policial. Casi temblaba de miedo apunta...

La primera víctima

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  En el año 1888 el barrio de  Buck´s Row  conformaba uno de los callejones del distrito de  Whitechapel , en el este de  Londres.  Bordeaba el cementerio judío, y a mitad de su camino se ubicaba el matadero de  Spitalfields . La zona también constituía una ruta obligada para ir al mercado.  A la una y cuarto de la mañana del 31 de agosto el carretero Charles Lechmere, también conocido por el apellido Cross, se adentraba por esa calzada rumbo a su trabajo en el mercado y divisó una forma tendida encima de los adoquines. Al principio se figuró que era un trozo de lona alquitranada, quizás caída de uno de los carros que transitaban por allí. Pensando que podía sacarle provecho al hallazgo se acercó más, hasta comprender que no se trataba de una tela sino de un cuerpo femenino con sus vestimentas en total desorden. Antes de poder enfocar mejor su mirada percibió el sonido de unas pisadas. Volteó el rostro y, entre las brumas de la madrugada, advirtió...

El carnicero de Berlín

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En el mes de agosto de 1921 un inquilino del edificio donde vivía Carl Grosmann, cerca de a estación de Silesia, Berlín , oyó golpes y gritos desgarradores desde la cocina de éste y llamó a la policía.  Al llegar los agentes el estrépito había cesado. Lo único que salía de la normalidad consistía en el cadáver de una joven colgando de un gancho de carnicero. El cuerpo estaba mutilado y trozos de sus muslos y pantorrillas yacían cortados sobre la mesa, preparados para ser consumidos en una barbacoa campestre. El asesino no se encontraba en el lugar del crimen pero estaba identificado, y poco les costó a los policías ponerlo bajo arresto.  El hombre que sería llamado "Carnicero de Berlín" había nacido en 1863 en Alemania , y fue un degenerado sexual y un sádico desde temprana edad. Cuando dejó este mundo, a sus cincuenta y tres años, ya había cumplido tres largas condenas de cárcel con trabajos forzados por abusos deshonestos infligidos a víctimas infantiles. En uno de los cas...

La noche del Destripador

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  Ese atardecer, el asesino que la prensa bautizaba con el alias de "Jack el Destripador" estaba decidido a atacar de nuevo. Se vistió muy despacio con elegantes ropas oscuras: pantalón, camisa y saco negro, y corbatín de seda gris. Por último, tras echar encima de sus hombros una amplia capa, se cubrió la testa con su sombrero de copa favorito. Salió de su residencia con paso firme, casi presuroso, sin olvidar llevar consigo el maletín de cuero -similar al que usaban los médicos de esa época- en cuyo interior escondía un juego de cuchillos de recia empuñadura que, con mucho esmero, acababa de afilar.  Una vez que avanzaba sobre las adoquinadas calles llamó su atención la cerrada oscuridad que inundaba todo a su alrededor, aunque aún faltaba bastante para que cayera la noche. —¡Maldito apagón!—, se dijo contrariado. Esperaba que la ausencia de luz no perjudicara el trabajo en las tabernas. Allí era donde solía ir a beber una copas, y desde las barras de esos antros escudriñab...

El payaso letal

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John Wayne Gacy, destinado a erigirse en uno de los más prolíficos victimarios secuenciales del siglo XX, nació en la ciudad estadounidense de Chicago en el año 1942 en una familia de clase media. Sus padres fueron John Stanley y Marion Gacy. En su niñez fue maltratado por un progenitor alcohólico que solía llamarlo "bobo" y "estúpido".  A los once años un violento accidente en el cual se golpea la cabeza con un columpio le produce un coágulo cerebral que sólo será descubierto cinco años luego de ese suceso. Con el paso del tiempo se destacará como hombre de negocios e integrará organizaciones de apoyo social. Nada hacía suponer que aquel ciudadano honesto, agradable y ejemplar, de baja estatura y regordete, que entretenía a los niños huérfanos u hospitalizados disfrazándose de payaso -personaje que designó con el sobrenombre de "Pogo"- tenía un costado pavoroso, al extremo tal que sería hallado penalmente responsable de concretar los salvajes homicidios ...

El espectro del puente

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Cuenta una leyenda que, durante varias noches, los lugareños se toparon con esa aparición. Veían a la chica vestida con andrajos materializarse a la entrada de aquel puente flanqueado por farolas. Sus negros cabellos caían sobre su pálido rostro de perplejos ojos abiertos y mirada fija, que provocaba escalofríos. El espectro parecía sumergido en oscuros pensamientos, como si tratase de recordar qué le había sucedido cuando aún vivía, y quisiera reencontrarse con su cuerpo allí perdido.  Su asesino había disfrutado como nunca con ese ritual de sangre. Como de costumbre, portó su macabro disfraz de jefe supremo. Causaba escalofríos su máscara en forma de calavera siniestra, con una abertura para respirar y dos huecos bajo los cuales asomaban sus malignas pupilas oscuras. Una sombría cogulla cubriendo su cabeza enmarcaba esas facciones monstruosas, cumpliendo a cabalidad con el objetivo de intimidar. Incluso sus seguidores, que le conocían en persona, cambiaban de súbito su expresión ...

La viuda negra

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La mujer destinada a ser la primera asesina en serie de Inglaterra nació, cuando Guillermo IV era el monarca inglés, el 31 de octubre de 1832, con el nombre de Mary Ann Robson.  No gozó de una niñez fácil y feliz, dado que varias desgracias se hicieron presentes durante su infancia. Su hermana Margaret falleció siendo Mary Ann muy pequeña. Su padre era un minero metodista que cayó en un pozo de 45 metros trabajando en una mina cuando la niña tenía 9 años. Sus compañeros llevaron el cadáver de Michael Robson a su casa dentro de un saco de arpillera con el nombre de la compañía, una manera cruel de mostrar que el minero era propiedad de la empresa. Ese triste suceso debió impactar dolorosamente en la mente en la infante, pero por cierto que no explica ni justifica que años después se transformase en una letal asesina en serie.  Cabe tener en cuenta que se producían casi mil accidentes de este tipo en el Reino Unido en aquellos años, por lo que el violento deceso de su padre no...

Los crímenes de la ogresa

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Amelia Elizabeth Dyer, nacida con el apellido Hobley en el año 1837, fue una asesina en serie británica que se ganó el innoble apodo de  "La Ogresa de Reading" . Quitó la vida a decenas, tal vez a cientos, de inocentes bebés que fueron dejados bajo su cuidado entre los años 1869 y 1896.  Tras formarse como enfermera y enviudar en 1869, Amelia Dyer se dedicó a la crianza de infantes. Adoptaba de hecho a bebés no deseados por sus madres biológicas, y a cambio de tal servicio recibía dinero para costear su manutención. Comenzó cuidando niños de manera legítima, al tiempo de que criaba a dos hijos propios, habidos de uno de sus matrimonios. En esta primera fase, aun cuando no está acreditado que matara de forma intencional, se estima que unos cuatrocientos infantes fallecieron mientras estaban bajo su responsabilidad.  Al enterarse de tan calamitosa situación, las autoridades le quitaron la licencia a esta oscura enfermera, y la procesaron por el cargo de negligencia grave. L...

Dorian Gray: el retrato y el monstruo

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En «El retrato de Dorian Gray», la genial obra del no menos genial Oscar Wilde, el joven Dorian recibe un regalo que terminará resultándole fatídico. Cuando el pintor Basil Hallward produce el retrato no necesita exagerar, en el lienzo queda reflejada la varonil prestancia del muchacho. Pero no son únicamente unos rasgos atractivos lo que la imagen reproduce, sino el magnetismo de un seductor.  Dorian guarda la pintura en su casa y fantasea con conservar eternamente los generosos atributos que le brindó la naturaleza, y que tan maravillosamente quedaron plasmados en esa impactante obra pictórica. El muchacho es un narcisista y su filosofía de vida está influida por los conceptos hedonistas de Lord Henry Wotton. También exhibe una disociación en su personalidad, una dualidad al estilo de Dr. Jekyll y Mr. Hyde; el bien y el mal luchan en su interior.  Solo el miedo a sufrir el castigo le impide dar rienda suelta a sus pasiones, manteniendo oculto a los ojos de los demás su lado ...

El despiadado

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Natalia Ulianova contaba con diecisiete años y tenía discapacidad intelectual. Pedía limosna a las afueras de la estación de trenes de Rostov aquel 10 de abril de 1989. Entonces fue cuando el corpulento cincuentón Andrei Chikatilo la avistó. Poco le costó persuadirla de que cruzaran juntos el bosque rumbo a su ficticia casita ubicada al otro extremo. Una vez allí, además de comida y dinero, le regalaría unas bonitas ropas que le vendrían muy bien a la chiquilla para protegerse del frío.  Al contrario de ella, Chikatilo iba pertrechado adecuadamente contra ese clima inhóspito. Cubría su cabeza con una capucha y portaba una gruesa gabardina, dentro de la cual traía escondida el arma. A poco de avanzar entre los árboles la adolescente comprendió su fatal error, al haber confiado en aquel sujeto. Trató de escapar, pero él la agarró del cuello por detrás ahogando sus gritos de terror, y comenzó a inferirle tajos con una cuchilla. Al amparo de la espesa vegetación, el sádico culminó su o...