Amor que devora

Josef Wirtz dejó de asistir a su trabajo y desapareció de su residencia, en el distrito alemán de Moenglad, en enero de 1984. Su casero informó de su ausencia a la policía no porque le preocupase el bienestar del inquilino, sino por su deseo de cobrar la renta impaga y poder disponer del apartamento abandonado.

 La descripción del hombre, puesta en circulación por las autoridades, no dio resultados, y su expediente pasó a engrosar los casos de personas desaparecidas. Allí permaneció hasta el 7 de julio cuando una joven tropezó con la cabeza de Wirtz (o lo que los gusanos habían dejado de ella) semioculta entre los setos ornamentales de un jardín. Unas bolsas de plástico cercanas contenían el resto del cuerpo desmembrado o, mejor dicho, el esqueleto. 

Según el reporte del patólogo, se le había quitado la carne con un cuchillo afilado, de los que se usan para trinchar un plato de carne asada. Luego de que los registros odontológicos identificaran positivamente a la víctima como el infortunado arrendatario. los detectives interrogaron al dueño del videoclub, cuyas bolsas de plástico se emplearon para transportar el cadáver hasta el jardín. El videoclub poseía una amplia gama de cintas sobre sexo, sadismo y horror en todas sus modalidades, y parecía plausible que hubiese conexión entre los clientes del videoclub aficionados a esos temas y aquel homicidio.

 Un repaso a la lista de aficionados a los vídeos de terror de la localidad hizo que la atención policial se fijase en Anna Zimmermann de 26 años, fanática del terror y amante de Josef Wirtz. Pronto se supo que la mujer era caníbal, pues trozos del occiso aún seguían en su refrigerador aguardando para ser cocinados. 

La señora Zimmermann se mostró muy evasiva cuando se le preguntó sobre el destino su amante, pero su esposo Wilhelm -del cual se hallaba separada- estaba sumamente dispuesto a hablar. El marido había escapado del hogar matrimonial porque no quería acabar convertido en guiso o estofado; pese a lo cual ayudó a su cónyuge a librarse del cuerpo de Wirtz, luego de que este hubiese sido drogado y ahogado en la bañera. 

Anna se valió de un cuchillo y una sierra eléctrica, con los cuales llenó cuatro docenas de bolsas de plástico con filetes de carne y entrañas que guardó en el congelador para devorarlas durante el invierno. Gracias a esa precaución eliminó el cadáver de una forma tan nutritiva como barata.

 * Texto de Gabriel Antonio Pombo.



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