Amor caníbal

 

En 1981, en Paris, dos jovencitas condujeron a la policía a un tramo de Bois de Boulogne donde habían visto a un oriental de baja estatura sumergir dos grandes maletas en el Lago Inferior.

La notoria desproporción entre los bultos acarreados con el físico esmirriado del sujeto atrajo su atención y, cuando aquel advirtió que las curiosas se le aproximaban, huyó a todo trapo abandonando la carga. El contenido rescatado fue reconstruido por los patólogos forenses, y se determinó que se trataba de los restos de la estudiante holandesa Renne Hartevelt, de 25 años.
Las indagatorias policiales llevaron al arresto de Issei Sagawa, estudiante japonés de 32 años. Al ser revisado su apartamento se detectaron profusas manchas de sangre en una alfombra, un revolver y (como prueba más incriminatoria) fragmentos humanos dentro de su heladera.
Sin mostrar arrepentimiento, Sagawa narró cómo había asesinado a su compañera de estudios, de la cual estaba enamorado. Cuando ella se negó a mantener relaciones sexuales, él perdió el control, extrajo su arma y la ejecutó de un disparo. Luego la desvistió y cometió necrofilia.
El hombre aseguró haber matado por amor. Cuchilla en mano, la pasión le indujo a desmembrar el cuerpo, haciendo pausas para fotografiar su faena y mordisquear lonjas de carne cruda. Separó unas costillas y los trozos de Renne que consideró más sabrosos, y los guardó en su refrigerador con vistas a consumirlos. El resto del organismo sin vida terminó inmerso en el lago, tras su frustrado intento de eliminar las pruebas del delito.
El resultado del juicio instruido al "Caníbal de Paris" devino extraño y llamativo. Pese a la evidente inteligencia del reo el juez estimó que había matado a causa de sufrir un desorden mental; por lo que no acabó en la cárcel sino que se le otorgó el beneficio de ser internado en un hospital psiquiátrico y, transcurridos solo tres años, fue puesto en libertad gracias a un indulto gubernamental.
El hecho de que el gobierno francés lo eximiera justo cuando las dos poderosas multinacionales Kurita Water Industries de Japón y Elf Aquitaine de Francia celebraron un contrato mercantil muy lucrativo dio pie a la suspicacia, en tanto la casualidad había querido que el padre de Issei Sagawa fungiese como presidente de Kurita Water Industries.
Ya libre, en septiembre de 1985, el antropófago declaró a la prensa que haber devorado la carne de Renne constituyó una "Manifestación de amor profundo y verdadero", pues durante toda su vida adulta había fantaseado con comerse a una joven hermosa. Más perturbador aún resultó su afirmación de que no descartaba la posibilidad de volver a "enamorarse".

* Texto de Gabriel Antonio Pombo. 

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