El carnicero de Rostov
Andrei Chikatilo, conocido como El Carnicero de Rostov", asesinó a cincuenta y tres personas en la Unión Soviética antes de ser apresado y ejecutado. Este individuo nació el 16 de octubre de 1936 en Ucrania, estado integrante de la antigua Unión Soviética y, con el correr del tiempo, gozó del infame mérito de ser reputado uno de los peores homicidas seriales de la época moderna.
Se trataba de un hombre de familia de apariencia normal, casado y con dos hijas. Su asesinato inicial data del año 1978, y su presa humana fue una niña a la cual quiso violar, pero su impotencia sexual se lo impidió, por lo que encauzó en el apuñalamiento y en la visión de la sangre el desahogo a sus perversos instintos. Otro sujeto sobre quien recaían antecedentes penales a causa de un homicidio -Alexander Kravchenko- resultó condenado a muerte en su lugar y, debido a este trágico error, el verdadero culpable pudo eludir la justicia ya desde su primer crimen.
Continuó cometiendo agresiones hasta consumar una enorme cifra de asesinatos. Las carencias del sistema judicial y policial soviético dieron alas al trastornado, quien durante mucho tiempo creyó que podía salir impune.
El criminal fue considerado en varias ocasiones como serio sospechoso, y resultó indagado por las autoridades; aunque se libró de la captura merced a una circunstancia casi increíble. La policía buscaba a un ejecutor con determinado grupo sanguíneo, en atención al tipo de esperma que los médicos forenses habían detectado en los cuerpos de los asesinados, y este hombre constituía uno de esos muy raros casos -literalmente uno entre un millón- donde no concordaba el grupo sanguíneo con el de su semen. Dado que lo usual consistía en extraer una muestra de sangre del sospechoso y cotejarla con las pruebas seminales que se disponían, al no casar las mismas el indagado era puesto en libertad.
Su suerte cambió un día cuando, tras ser detenido por merodear en el sitio de uno de sus crímenes, un avispado detective hizo que le extrajesen una muestra de su semen. Una vez practicado dicho examen, y ante el asombro de los pesquisas, se comprobó que efectivamente su esperma coincidía con el hallado en los cadáveres. La pieza que faltaba para incriminar al escurridizo depredador por fin aparecía, y el rompecabezas se había completado.
A la inversa de lo que cabría esperar de un marginal desorientado, este delincuente llevaba una existencia clásica y era miembro del entonces dominante partido comunista. También fungió de maestro en varias instituciones educativas -aunque, al menos, dos veces lo expulsaron por conducta indecorosa-. Luego desempeñaría el cargo de gerente en una fábrica, y este nuevo empleo le vino de perillas pues, a fin de ejercer su tarea, le era preciso recorrer el inmenso país.
Durante sus paradas laborales -especialmente en la ciudad de Rostov, lo cual le valió el innoble alias de "Carnicero de Rostov-, mientras aguardaba la salida de los trenes para retornar a su hogar, se dedicaba a seducir con dinero o mediante la promesa de darles de comer en su "dacha" (casa de campo soviética) a prostitutas, vagabundos y niños, a quienes ultimó con inaudita saña en los bosques de Rostov y otras zonas.
Conforme le enseñó a través de muñecos a los investigadores, al llevarse a efecto la reconstrucción de sus tropelías, su modus operandi consistía en degollar blandiendo el cuchillo con la mano izquierda. A la hora de matar se mantenía a prudente distancia del objeto de su agresión, para de ese modo no mancharse con la sangre, y después vejaba atrozmente los cadáveres de las infortunadas víctimas. El psicópata extirpaba órganos a sus presas humanas, y se los llevaba para luego devorarlos, practicando así un extraño y bárbaro ritual.
La lista mortuoria de Andrei Chikatilo alcanzó los cincuenta y tres asesinatos, y pudieron ubicarse los cadáveres de cincuenta y dos de los difuntos. La justicia soviética lo encontró culpable de perpetrar dicha cantidad de homicidios, y también algunas violaciones, por lo que resultó condenado a la pena de muerte. La sentencia se cumplió mediante un disparo que le fue propinado en su celda, el 14 de febrero del año 1994. Contaba con cincuenta y siete años de edad al instante de su deceso.
* Texto de Gabriel Antonio Pombo.
* "El carnicero de Rostov": Historia Nº 6 del video desde el minuto 11 con 35 segundos hasta el minuto 16 con 15 segundos.
Comentarios
Publicar un comentario