La sombra del asesino del Zodíaco
La joven Kathleen Johns, de 22 años, aseguró haber sido secuestrada, junto a su beba, el 22 de marzo de 1970 en la carretera 132, al oeste de Modesto, California.
En su testimonio sostuvo que, a través del espejo retrovisor, vio a un automóvil que transitaba detrás del suyo, el cual le hacía señas con las luces pidiendo que frenase. Cuando ella se detuvo el conductor descendió de su rodado, le explicó que una de las llantas traseras estaba floja y, mostrándose servicial, se ofreció para repararla.
Habría fingido ajustar las tuercas usando una llave cruz, y luego de afirmar:
- Ahora sí la rueda quedó perfecta.-, saludó amablemente y regresó a su vehículo.
Kathleen le agradeció y puso en marcha su coche prosiguiendo el viaje pero, minutos más tarde, sintió un golpeteo en la cubierta supuestamente arreglada. Su automotor empezó a zarandearse con gran violencia hasta que la llanta se desprendió y ella frenó, evitando el desastre. Instantes después el mismo individuo volvió con su rodado y, tras detenerse y bajar la ventanilla, lamentó lo ocurrido.
- La llanta estaba peor de lo que pensé.- se excusó, e insistió en acercar a la muchacha hasta la estación más próxima. Ella aceptó la invitación y descendió trayendo en brazos a su bebé, ante lo cual él manifestó su extrañeza.
- No sabía que tenía un bebé- le habría dicho el sujeto.
- ¿Tiene algún problema por ello? - preguntó la mujer.
- No. De hecho, mientras más, mejor- fue la respuesta del presunto samaritano-.
Katleen ningún peligro receló y -según su versión- entró con su nena confiadamente al automóvil del extraño. Transcurridos unos kilómetros de recorrido éste pasó frente a una gasolinera y continuó la marcha, alegando que esa estación estaba cerrada. La joven puso en duda tal afirmación y, tras esto, el individuo se habría tornado muy agresiv0, al extremo de amenazar con arrojar a la niñ4 por la ventana.
Entonces ella abre la puerta del automotor escapando con su pequeña hija, y se oculta entre unos arbustos a la vera de la ruta. Un rato más tarde es auxiliada por un camionero y por una pareja que se desplazaba en un segundo vehículo, quienes la trasladaron a la comisaría de la localidad de Patterson a efectos de que formulase la pertinente denuncia. Mientras aguarda a que tomen su declaración, ve un retrato robot del Asesino del Zodiaco y advierte que la fisonomía de su frustrado secuestrador coincide con esos rasgos. Señaló a los policías que el tipo que la retuvo dentro de su coche durante tres horas, sin ninguna duda, era el mismo psicópata al cual se buscaba por la comisión de cinco homicidios.
Este dramático testimonio devino ampliamente difundido en la prensa. Se estimó que la joven y su beba se habían librado por puro milagro de convertirse en las víctimas número seis y siete del siniestro victimario apodado "Zodiac Killer".
Incluso en la exitosa película "Zodíaco" del año 2007, dirigida por David Fincher, se representa la escena en el automóvil del criminal donde la aterrada chica consigue huir, salvando de ese modo su vida y la de su pequeña hija.
Sin embargo, la patética versión aportada por Johns fue puesta en entredicho al constatarse incongruencias y cambios inexplicables en ella, con el correr del tiempo. Se ha sospechado que, aunque hubiese algo de cierto en su historia, la declarante exageró o aun inventó, los sórdidos acontecimientos narrados.
Tal vez un afán mediático la embriagó luego de ver en la comisaría el retrato robot del infame asesin0 en serie, y su imaginación y fantasía se habrían desbocado.
Pero resulta igualmente posible que aquella noche de marzo de 1970 el destino haya querido que Kathleen y su beba escaparan de las garras de aquel monstruo desconocido, cuya ominosa sombra aún se proyecta hasta nuestros días.
* Texto de Gabriel Antonio Pombo
En su testimonio sostuvo que, a través del espejo retrovisor, vio a un automóvil que transitaba detrás del suyo, el cual le hacía señas con las luces pidiendo que frenase. Cuando ella se detuvo el conductor descendió de su rodado, le explicó que una de las llantas traseras estaba floja y, mostrándose servicial, se ofreció para repararla.
Habría fingido ajustar las tuercas usando una llave cruz, y luego de afirmar:
- Ahora sí la rueda quedó perfecta.-, saludó amablemente y regresó a su vehículo.
Kathleen le agradeció y puso en marcha su coche prosiguiendo el viaje pero, minutos más tarde, sintió un golpeteo en la cubierta supuestamente arreglada. Su automotor empezó a zarandearse con gran violencia hasta que la llanta se desprendió y ella frenó, evitando el desastre. Instantes después el mismo individuo volvió con su rodado y, tras detenerse y bajar la ventanilla, lamentó lo ocurrido.
- La llanta estaba peor de lo que pensé.- se excusó, e insistió en acercar a la muchacha hasta la estación más próxima. Ella aceptó la invitación y descendió trayendo en brazos a su bebé, ante lo cual él manifestó su extrañeza.
- No sabía que tenía un bebé- le habría dicho el sujeto.
- ¿Tiene algún problema por ello? - preguntó la mujer.
- No. De hecho, mientras más, mejor- fue la respuesta del presunto samaritano-.
Katleen ningún peligro receló y -según su versión- entró con su nena confiadamente al automóvil del extraño. Transcurridos unos kilómetros de recorrido éste pasó frente a una gasolinera y continuó la marcha, alegando que esa estación estaba cerrada. La joven puso en duda tal afirmación y, tras esto, el individuo se habría tornado muy agresiv0, al extremo de amenazar con arrojar a la niñ4 por la ventana.
Entonces ella abre la puerta del automotor escapando con su pequeña hija, y se oculta entre unos arbustos a la vera de la ruta. Un rato más tarde es auxiliada por un camionero y por una pareja que se desplazaba en un segundo vehículo, quienes la trasladaron a la comisaría de la localidad de Patterson a efectos de que formulase la pertinente denuncia. Mientras aguarda a que tomen su declaración, ve un retrato robot del Asesino del Zodiaco y advierte que la fisonomía de su frustrado secuestrador coincide con esos rasgos. Señaló a los policías que el tipo que la retuvo dentro de su coche durante tres horas, sin ninguna duda, era el mismo psicópata al cual se buscaba por la comisión de cinco homicidios.
Este dramático testimonio devino ampliamente difundido en la prensa. Se estimó que la joven y su beba se habían librado por puro milagro de convertirse en las víctimas número seis y siete del siniestro victimario apodado "Zodiac Killer".
Incluso en la exitosa película "Zodíaco" del año 2007, dirigida por David Fincher, se representa la escena en el automóvil del criminal donde la aterrada chica consigue huir, salvando de ese modo su vida y la de su pequeña hija.
Sin embargo, la patética versión aportada por Johns fue puesta en entredicho al constatarse incongruencias y cambios inexplicables en ella, con el correr del tiempo. Se ha sospechado que, aunque hubiese algo de cierto en su historia, la declarante exageró o aun inventó, los sórdidos acontecimientos narrados.
Tal vez un afán mediático la embriagó luego de ver en la comisaría el retrato robot del infame asesin0 en serie, y su imaginación y fantasía se habrían desbocado.
Pero resulta igualmente posible que aquella noche de marzo de 1970 el destino haya querido que Kathleen y su beba escaparan de las garras de aquel monstruo desconocido, cuya ominosa sombra aún se proyecta hasta nuestros días.
* Texto de Gabriel Antonio Pombo

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