Los granjeros del horror



El lunes 29 de diciembre de 1969 Alick McKay, director del periódico News of World, retornó por la tarde a su casa y comprobó que la puerta estaba rota, y su esposa Muriel había desaparecido. A mañana siguiente recibió, desde una cabina telefónica, la primera llamada de los captores.
—Pertenecemos a la organización "Mafia M-3" y tenemos a su mujer, el próximo miércoles deberá reunir tres millones de libras si quiere volver a verla con vida.— le informó una voz ronca y agitada desde el otro lado de la línea.
—¡Por favor! No tengo ese dinero, ni puedo conseguirlo tan rápido. Necesito más tiempo.
—Ese es su problema, o consigue el dinero o la matamos - fue la tajante respuesta.
Los dueños del periódico prestaron la suma exigida al desesperado esposo, imponiéndole a cambio que la policía debía intervenir.
Hubo un inicial intento de entrega fallido. La segunda tentativa se llevó a cabo el 6 de febrero de 1970. Obligaron al marido a, tras dar muchas vueltas, dejar dos maletas con el dinero detrás de una camioneta aparcada en el patio del garaje Gates. No obstante, los canallas responsables de la fechoría se vieron privados de su espuria ganancia. Una pareja pasó por allí antes que ellos y se llevó las maletas, creyendo que habían sido olvidadas. Al descubrir su opulento contenido, obraron con honestidad y dieron aviso a las autoridades policiales.
Los malhechores tuvieron mala suerte, no sólo porque no se hicieron del codiciado botín, sino porque la policía detectó el Volvo azul oscuro con el cual merodeaban por la zona del rescate. Tomaron nota de la matrícula verificando que era propiedad de los hermanos Arthur y Nizamodeen Hosein, dos musulmanes hindús originarios de la isla caribeña Trinidad, quienes por entonces eran dueños de una residencia y una granja de cerdos en la región de Rooks de Stocking, Hertfordshire, Inglaterra.
Los granjeros devenidos en criminales fueron arrestados y se acumularon numerosas pruebas de su rapto seguido de homicidio, incluidas las notas de rescate donde pretextaban integrar la ficticia gavilla de hampones «Mafia M-3». A pesar de estar ausente el cuerpo del delito, el jurado no tuvo mayores dificultades para emitir su veredicto y se los condenó a purgar cadena perpetua.
El establecimiento rural de los granjeros fue requisado, y pronto la prensa motejó a los secuestradores Arthur y Nizamodeem Hosein como "Los granjeros del horror". Su granja resultó registrada palmo a palmo por detectives y forenses, pero el cadáver de la desdichada Muriel McKay nunca apareció. Los investigadores concluyeron que, tras drogarla, sus raptores la ejecutaron de un balazo, la cortaron en trozos con una motosierra y la dieron como alimento a su famélica piara de cerdos. 
Una versión pretende que el sadismo de los granjeros secuestradores era tan grande que se disfrazaban con caretas de cerdo y aparecían en la celda de la cautiva blandiendo su motosierra, con la cual la amenazaban y ponían en marcha para llevar a la mujer al paroximismo del pánico.
Se dijo también que cuando la sórdida granja quedó abandonada, libres del control de sus amos, los hambrientos cerdos escaparon hacia el bosque aledaño, convertidos en fieras salvajes. Desde allí se desparramaron por las aldeas sembrando a su paso la devastación. Una serie de ataques mortales contra niños, cuyos cuerpos se hallaron mutilados y parcialmente devorados, serían atribuidos al descontrolado apetito de estos animales ávidos de volver a comer carne humana. Sin embargo, esta macabra versión de los cerdos caníbales no ha sido corroborada, y se supone que forma parte de una leyenda urbana.

 El juicio penal contra estos siniestros hermanos constituyó uno de los primeros celebrados en el Reino Unido sin que se descubriera el cadáver de la víctima, pero igualmente ambos imputados resultaron condenados a cadena perpetua como responsables del secuestro y asesinato de Muriel McKay.
Arthur murió en prisión, pero Nizamodeen fue deportado a su Trinidad natal tras cumplir su condena.

Con el correr de los años, el caso se enfrió y la familia de la occisa intentó seguir adelante con sus vidas.

Pero en 2021, Sky emitió un documental titulado The Wimbledon Kidnapping ("El secuestro de Wimbledon"), que incluía una entrevista reciente con  Nizamodeen Hosein.

Dyer Mc Kay, nieto de la víctima, afirmó que eso "abrió la puerta" a una nueva investigación. "Vi a un hombre que quería confesar", sostuvo en esa oportunidad.

Junto con su madre, Dianne, contrató a un abogado en la isla Trinidad para establecer contacto con Nizamodeen Hosein. Al poco tiempo, hablaron por videollamada y señalaron que "Nizam lo reveló todo".

La familia contó que el criminal admitió haber secuestrado a la señora McKay, pero que negó haberla asesinado. Adujo que ésta falleció debido a un ataque al corazón sufrido durante su encierro, tras ver a su familia hacer un llamado sobre el caso en televisión.

Reveló que, tras el repentino deceso de la señora McKay, junto con su hermano escondió el cadáver de la secuestrada bajo un gran montón de estiércol detrás del granero.

El convicto señaló el presunto sitio exacto del enterramiento en un mapa de Rooks Farm.  A partir de estos datos suministrados por el delincuente, se reactivó en el año 2022 la búsqueda de los despojos de la mujer australiana. La familia Mc Kay llevó a cabo, en aquella granja, una excavación en procura de localizar los restos de la infortunada Muriel, pero la empresa no tuvo éxito.

En julio de 2024, cincuenta y cinco años después, la Policía Metropolitana volvió al lugar y gastó ciento sesenta mil libras esterlinas, equivalentes a alrededor de doscientos mil dólares, en realizar una búsqueda de ocho días. Tampoco esta vez hubo suerte. La posibilidad de que Muriel Mc Kay acabase devorada (viva o muerta) por la piara de cerdos de los "Granjeros del horror" sigue constituyendo, hasta el presente, la hipótesis más aceptada y plausible. 

*Texto de Gabriel Antonio Pombo.




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