La sombra que delató al asesino
Llegaba a su fin el año 1952 y el viudo Frederick Wilson y su adolescente hija Lucy eran los flamantes inquilinos del viejo apartamento de un edificio londinense sito en la calle Rillington Place. El padre estaba enfrascado en las reformas necesarias para volver confortable ese sitio, que tres días atrás les fuera entregado sucio y en completo desorden. El bajo precio del arriendo se compensaba con las refacciones que el arrendatario se comprometía a efectuar, y la labor le venía resultando más ardua de lo imaginado. Lo peor de todo era que Lucy, quien al principio se mostrara muy entusiasmada de vivir en ese apartamento, ahora le rogaba que por favor se largasen de allí. El abrupto cambio de opinión de la chica comenzó la noche cuando, vestida con su camisón blanco, se aprontaba para ir a dormir. Entonces dio un vistazo al gran espejo. Le había parecido ver algo extraño reflejarse en él en sus anteriores estadías en la habitación pero, al fijar la mirada, aquella silueta s...